Gestión Pública

¿Qué trae la nueva directiva de programación?

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Sin duda, cambios de fondo y forma, avances (siempre hay que avanzar y ser optimistas) y una que otra respuesta pendiente:

  • De forma:
    • Por primera vez en todo el cuerpo legal del Invierte.pe se menciona -admite- la clave de una gestión exitosa: Articulación (Art. 1°). Como sabemos desde la época del SNIP: no existe capacidad de concretar inversiones si no hay articulación real Inversiones-Presupuesto-Contrataciones. El pensar real-maravilloso que decía que los proyectos se ejecutan sin problemas por el sólo hecho de formular sus perfiles, ya fue.
    • Se incorporan como criterios directores (Art. 4) la “continuidad” (gran vacío en la norma anterior) y, sobre todo, la “ejecutabilidad”. Así es, cuando estás en ejecución (la vida real), el principal criterio práctico para programar en el año 1 es la capacidad real de ejecutar una inversión más allá de su importancia estratégica, es decir, que no tenga problemas con autorizaciones, permisos, terrenos, procesos contractuales, arbitrajes, licencia social, etc.
    • Se aclara que una cosa es el proceso y otra el instrumento; es decir, se diferencia la Programación (proceso) del Programa (PMI). En la anterior directiva se trataban casi como sinónimos.
    • Vuelve a señalar que las brechas se deben enmarcar en los planes nacionales y de desarrollo concertados… ¡pero no señala el cómo! Al respecto, hay que seguir insistiendo en las asesorías y demás foros, que la articulación entre las brechas Invierte.pe y los Planes se da a través de los Objetivos Estratégicos de éstos.
    • Se releva la conceptualización de los indicadores de brechas como el hito clave e inicial de la gestión de brechas (antes figuraba como una nota en un anexo). Claro, una vez definido los indicadores sigue el reto de calcular los valores numéricos, aunque ahora se deja bien sentado que es el sector quien debe proveerlos hasta el nivel de distrito pero sujeto a la disponibilidad de información (que sabemos, no existe en la mayoría de las brechas). Los sectores tienen hasta el 15 de febrero para publicar estos valores numéricos.
    • Se elimina el segundo criterio de prelación de la anterior directiva (“inversiones en funcionamiento” que se prestaba a muchas interpretaciones) y aparece uno nuevo y en cuarto lugar: los IOARR. Sin embargo, se persiste con el error de señalar que las inversiones se “liquidan”. No, las obras se liquidan, las inversiones se concluyen y cierran.
    • Se insiste (al igual que la Ley General de Presupuesto) con el gran deseo de “asegurar la OyM de las inversiones concluidas antes de programar nuevas inversiones” (Art 7.2.c). Nadie puede estar en desacuerdo con ello, lo que corresponde -opino- es que se de pautas teóricas-operativas para implementar tan urgente necesidad. Pasar del qué al cómo.
  • De fondo:
    • Se introduce el concepto presupuestal del “techo”, formalmente llamado Asignación Presupuestal Multianual (APM). El único problema es que la APM sigue siendo lo que siempre ha sido: una herramienta que no implica compromiso real (no es vinculante) y en realidad es anual dado que se revisa anualmente (cambia cada año).
    • Se cambia la lógica de los “Criterios de Priorización”. En la anterior directiva servían para priorizar servicios públicos con brechas, ahora sirven para priorizar inversiones nuevas. Además, antes las OPMI tenían libertad en crear sus propios criterios de priorización; ahora sólo existen 4 criterios, cada uno con peso de 25% y 3 de ellos ya los definió el MEF (ubicación geográfica, pobreza, accesibilidad).
    • Cambian los plazos: antes el proceso comenzaba el 7 de enero y culminaba el 30 de marzo con la remisión de los PMI al MEF; ahora, el proceso inicia el 15 de febrero como máximo y culmina el 15 de abril con la remisión.
    • De la consolidación de todos los PMI se obtendrá el universo de inversiones que serán considerados en la programación y formulación presupuestal (¿se retrazará algunas semanas el ciclo presupuestal?); luego la lógica presupuestal sigue su ruta de siempre y los PMI se van “consistenciando” conforme el proyecto de Ley y con la Ley de Presupuesto. El PMI del Estado entonces ya no se tiene a mediados de año sino a inicio del siguiente.
    • Finalmente, se consolida el mecanismo de actualización de los PMI: ahora todo se gestiona a través del Anexo 05 que implica pedir siempre a la DGIP que apruebe el cambio. No se aclara mucho sobre las actualizaciones de montos y cómo proceder (saldos de balance, continuidad de inversiones, adicionales, reducciones, etc.).

      Finalmente, sería interesante y oportuno -también- que se trabajen:

    • La programación de los proyectos productivos del PROCOMPITE (financiados también con la genérica 2.6).
    • La programación del Presupuesto Participativo.
    • La de los genéricos (ya se menciona esta vez el genérico “Estudios de Preinversión”) pero faltan más igual de importantes. Yo sé, no son elegantes, no son conceptualmente puros, son políticamente incorrectos, ¡pero existen! y le dan versatilidad a la ejecución de la 2.6.

Autor: Anthony Moreno Reaño – Ponente del Diploma en Invierte Perú

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